Deambulaciones de Octubre 30
Así que este es el primer blog que publico. Ni siquiera sé bien de que tratará, pero lo primero que me viene a la mente, dadas las fechas en las que vivimos, es que el mundo está lleno de cosas muy extrañas.
La vida es frágil, muy frágil. Y sin embargo existe. Y lo hace en medio de violentos sucesos cósmicos, como el nacimiento y la muerte de las estrellas, o la misma actividad de nuestro sol.
Aún así, como si no nos diéramos cuenta de esas tremendas fuerzas que deberían hacernos sentir humildad, nos estamos acabando el delicado equilibrio ecológico del planeta. Y lo hacemos a diario, con nuestro ritmo de vida, cuando como autómatas salimos a las calles a nuestra rutina, nuestra adorada rutina.
Sólo cuando suceden cosas que rompen esta "adorada rutina", parece que cobramos conciencia de que estamos vivos y de que hay alternativas a la vida monótona a la que nos gusta estar acostumbrados. Hoy por ejemplo, mi esposa se quedó encerrada en el patio, con mi hijo. No tenía como comunicarse con nadie. Afortunadamente la vecina la vió y mi suegro los pudo finalmente ayudar a salir, brincándose la barda. ¿Que porqué se quedó encerrada? En principio un descuido. Pero todo esto se rastrea a dos años atrás cuando mis sobrinos jugando extraviaron las llaves del patio trasero y lo negaron. Tan vehementemente lo negaron que decidimos que tarde o temprano las llaves aparecerían. Nunca las encontramos. Y solo ahora con este pequeño incidente sale la verdad a flote. Hace dos años ellos habían volado las llaves a la sotea.
Independientemente del aleccionamiento moral que de ello deriva para mis sobrinos, vuevlo a pensar lo frágiles que somos y la forma como tan pequeños eventos pueden llegar a perturbarnos. Ahora imaginemos la furia de un huracán, o de un tsunami. Y también, como las llaves perdidas, muchos de estos fenómenos climáticos que estamos viendo se han originado en acciones humanas pasadas por alto en décadas anteriores.
Los mandamientos y otros preceptos morales como la regla de oro parecen, bajo esta lupa, los verdaderos pináculos de la sabiduría humana, y no los grandes logros tecnológicos y descubrimientos científicos del siglo XX y lo que va de este. No los desprecio. Es fascinante pensar en todas las teorías bajo rigurosa prueba experimental en los grandes aceleradores de partículas. También me encanta mi laptop, por no hablar de las ganas que le traigo a un Blackberry, y de todo el jugo que le he sacado a mi Pocket PC. Sin embargo, a la luz de las consecuencias de nuestros actos, tal parece que en un sentido real, contante y sonante, los verdaderos saldos catastróficos para nuestra especie derivarán de faltas a los preceptos éticos y morales tan preciadamente guardados y custodiados por miles de años.
En serio, ¿hacia dónde vamos? No. En serio. ¿Hacia dónde vamos?
Mis sobrinos mintieron sobre las llaves. Bush sobre la guerra de Iraq (Bush alegará que a el fue al que le mintieron y luego argumentará que ya estando metidos, es mas riesgoso para los EUA salirse - suspiro). ¿Es tanta la diferencia entre una mentira y la otra? En realidad no. De raíz, la mentira es un acto que brota, tanto en un caso como en otro, de nuestra soberbia, y de pensar que si no podemos visualzar las consecuencias de un acto es porque no las tiene. SI LAS TIENE, Y TARDE O TEMPRANO LAS CONOCERÁS.
No tengo respuestas a la pregunta; ni siquiera tengo más argumentos para convencer a los lectores del blog para hacer un alto de 5 minutos. Sólo puedo insistir una vez más: en serio, ¿hacia dónde vamos?
AGA
30 de Octubre de 2007
martes, 30 de octubre de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)